miércoles, 16 de noviembre de 2011

¿Hay que avanzar en la laicidad del Estado?


Es imprescindible. Desgraciadamente, el PSOE ha dejado pasar la oportunidad de poner en consonancia el país con lo que dice la Constitución, es decir, que España es un país aconfesional (aunque mejor sería laico). Sin embargo, estamos lejos de esa situación, puesto que los católicos siguen teniendo trato de favor frente a quienes practican otras religiones y, obviamente, frente a quienes se declaran ateos. Sólo en este contexto de privilegio se puede entender que siga existiendo ese carísimo concordato con la Santa Sede —que en época de vacas flacas todavía resulta más insultante—, que se financien con dinero público los colegios religiosos o que los funerales de Estado sean por el rito católico. Por otro lado, es indignante que los obispos interfieran en la vida política del país, confundan delito con pecado y lleguen a  modificar leyes, especialmente las que se refieren a la vida sexual y reproductiva de las mujeres. Debemos ir a un estado laico, porque la laicidad es una garantía para la libertad de credo y de respeto para todas las opciones.


Debate sobre política en Eskup.

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