lunes, 5 de septiembre de 2011

El País: Debate sobre política.

¿Es necesario y aconsejable reformar la Constitución para contener el déficit?


A mi modo de ver, la reforma de la Constitución ha sido uno de los mayores errores de los años de democracia. En primer lugar, por el motivo: es lamentable que los "mercados" –esos nuevos dioses del capitalismo- dicten cambios en la norma suprema legal de España, cuando, a lo largo de los últimos años, ha habido razones ideológicas de mayor enjundia para cambiarla (por ejemplo, la abolición de la ley sálica) y, sin embargo, siempre se ha considerado poco oportuno por la dificultad que entrañaba poner de acuerdo a todos los partidos políticos. En segundo lugar, por la forma en que se ha hecho: sin consenso (sólo con la prepotencia de los dos partidos mayoritarios) y con nocturnidad (o "agostidad"). ¿Cómo nuestra suprema norma legal ha podido cambiarse en periodo vacacional y sin que se implicaran todas las fuerzas políticas? ¡Qué barbaridad! En tercer lugar, por su eficacia más que dudosa: "se contendrá el déficit en el futuro" tiene más o menos la misma fiabilidad que decir "esta pareja se querrá hasta que la muerte la separe". ¿O es que alguien cree que el déficit en los últimos tiempos se ha disparado por casualidad? No: se ha disparado por las circunstancias, y puede ocurrir de nuevo en el futuro en función de cómo lo gestione la clase política, que no la ciudadanía. Y en cuarto lugar, por los efectos que tendrá esa "contención" sobre los servicios sociales, sobre todo para las clases más desfavorecidas. De modo que se ha reformado la Constitución en vano y en contra de la opinión de mucha gente –y a favor de Angela Merkel, claro. Los partidos minoritarios (nacionalistas o no) son los únicos que han tenido una actitud democrática y coherente. Los únicos que quizás han recordado una de las frases que se pueden leer en el preámbulo de la Constitución: "Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo." Y, lo peor, a partir de ahora ya no hay freno: se podrá reformar cuando plazca a quien tenga la mayoría. Y, de paso, ¡qué mal se lo ha puesto Zapatero a Rubalcaba!

Escritora.

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