lunes, 28 de febrero de 2011

Pilar Rahola: Mujeres en el Barça

Lo primero, lo obligado por nobleza. Agradezco la invitación que me ha cursado el Barça para ir al palco el 5 de marzo. La intención, explica la directiva, es llenar todo el palco presidencial con mujeres, en el marco de un homenaje al papel histórico de la mujer barcelonista. Ni un solo hombre, aseguran complacidos y convencidos.
El gesto se plantea tres días antes del día internacional de la Mujer, lo cual es chocante porque el 8 de marzo el Barça juega en Champions, y la acción habría sido más esplendorosa, pero parece que las normas no permiten que no estén presentes los presidentes del club en esa competición. Y como todos son hombres… Aceptadas, pues, tanto la invitación como las buenas intenciones, me permito sin embargo cuestionar la bondad de un gesto que perpetúa una idea muy antigua de lo que es la reivindicación femenina. De entrada, esa foto segregada por sexos, con más dosis de conmiseración paternalista que de compromiso social, me aproxima tanto a la idea del harén como me aleja de la emancipación de la mujer. Sobre todo porque no se trata de estar todas juntitas en un acto, o de dedicar un día a dar visibilidad al grupo femenino, ni tampoco se trata de la generosidad masculina cediendo el puro y la silla. Se trata de algo más profundo que tiene que ver con igualdad de oportunidades, techos de cristal y el añadido de dificultades que agotan a la mujer, en su camino hacia el poder, el éxito o sencillamente la merecida promoción social. No creo que la aspiración de la mujer sea que los dadivosos señores la inviten un día a un palco de féminas del Barça para hacer la foto del siglo. Como si fuera una medalla en la vitrina de buenas causas del presidente.
Como si fuera un hito que adorne la historia del club. Como si fuera la reserva de indios, en versión pintalabios. Me parece que no lo han entendido. El único homenaje que se puede hacer a la mujer, a estas alturas de la historia, es que sea más fácil llegar a la dirección de un club, que el fútbol no gaste una retórica tan machista, que las tertulias deportivas no parezcan la reencarnación del jurásico pata negra; que, en definitiva, la presencia femenina forme parte de la normalidad y no de la anormalidad de una foto de gallinero. Y puestos a ponernos un poco malas, también formaría parte de la reivindicación que el mismo club que se preocupa tanto de las mujeres y las deja ocupar todo el palco un día no hiciera acuerdos financieros con fundaciones de dictaduras misóginas que vulneran la mayoría de los artículos de nuestros derechos fundamentales. ¿Quieren presencia femenina? Pues nada, coherencia, que llenen el palco de mujeres de Qatar. Les saldrá una preciosa foto de mujeres enfundadas en velos negros. En fin, para cuando toque, feliz día de la Mujer. Pero entiendan que, con todo lo dicho, no acepte la invitación. Eso sí, gracias.

Artículo de Pilar Rahola publicado el 27 de febrero de 2011 en La Vanguardia.