sábado, 20 de marzo de 2010

Deshaciendo entuertos

Un profesor de secundaria me pide permiso para escanear un libro mío y colgarlo en la red Moodle de su centro, alegando que no lo encuentra en las librerías. Resuelto el problema comercial, le digo que espero contar con su complicidad para inculcar al alumnado el respeto por la cultura y por el trabajo ajeno, ya que bajarse libros sin pagar es un atropello.

Y es que quienes escribimos libros sólo cobramos por cada ejemplar vendido. Es decir que, en contra de un bulo bien arraigado, a escritores y escritoras no se nos paga una vez terminado y entregado el trabajo, como ocurre con un arquitecto al acabar un edificio, sino que vamos recibiendo, en liquidaciones anuales, el 10% del precio de venta multiplicado por los ejemplares vendidos. Si el libro vale 20 euros, nos corresponden 2. Teniendo en cuenta que la tirada media en catalán son 3000 ejemplares, de agotarse ésta en un año, el autor percibiría 6000 euros brutos. Sin embargo, puesto que más del 50% de los libros apenas vende una edición completa, lo más probable sería que recibiera a lo sumo 3000, cantidad que tendría que cubrir el tiempo empleado en escribir este libro; pongamos que un año, lo que no parece una cifra astronómica. Pero peor es no cobrar nada, que es lo que ocurre si un libro se fotocopia o, con las nuevas tecnologías, se escanea y se cuelga en la red.

Por cierto, otro bulo que corre por Internet es que, a partir de ahora, las bibliotecas cobrarán 20 céntimos por cada libro prestado para resarcir al autor, cuando, en realidad, la propuesta existente (me limito a consignarla, no a apoyarla o denostarla) es que cada vez que la biblioteca compre un ejemplar de un autor, le pague 20 céntimos. Así, si la biblioteca comprara 5 ejemplares de la señora X, a dicha autora le corresponderían 100 céntimos, esto es, un euro, aunque luego su libro se prestase 10.000 veces.

Visto que lo de cobrar por derechos de autor va a resultar cada día más difícil, tal vez habrá que ir pensando en una nueva fórmula, que no pasa, desde luego, por trabajar a cambio de nada. ¿O usted lo haría?

Para salvar el escollo, una amiga me propone que cuelgue yo misma mis libros en una plataforma digital y que los cobre a dos euros, con lo que yo no salgo perdiendo mientras que quien compra ahorra 18 euros. Con su sugerencia, me doy cuenta de que la gente ignora, también, el proceso por el que pasa un libro antes de llegar a lectores y lectoras. Y es éste: lectura competente y sugerencia de cambios por parte del editor o editora, corrección de estilo, diseño del interior, corrección tipográfica, diseño de la portada, ilustración, contratación, traducción, comercialización, promoción, ventas al extranjero… Cada una de estas tareas está en manos de una persona con su especialización profesional correspondiente.

Resulta, entonces, impensable que una pueda escribir y, además, ocuparse de estas cuestiones, así que, inevitablemente, debería externalizar esos trabajos y, obviamente, el precio último de ese libro digital excedería en bastante esos dos euros iniciales. De modo que, mientras no se demuestre lo contrario, la labor de las editoriales continuará siendo imprescindible, pero éstas tendrán que calcular minuciosamente el coste del libro digital, cuya diferencia, a la baja, con el libro de papel debe motivar a los compradores a descargarlo pagando y no a piratearlo.

Escritores y escritoras tampoco podemos vivir, como se sugiere, de la "escritura en directo" igual que los músicos con los conciertos. Leer y escribir son competencias lingüísticas distintas: una persona puede estar bien dotada para escribir y ser negada para la comunicación oral.

Reconozco que me excita estar viviendo en primera línea de fuego una revolución tan importante como la que originó la imprenta de Gutenberg. Me excita, me desazona, me intranquiliza, me ilusiona, me exaspera, no todo a la vez pero sí alternativamente. Y me tiene dispuesta a reorganizarme para iniciar de nuevo la carrera. El problema es que todavía no sé hacia dónde.


Article publicat el 20 de març de 2010 a El País.


5 comentarios:

Salva Pérez dijo...

Estimada amiga Gemma: sóc un professor de secundària de valencià, d'aquells que elaboren cada any un pla lector en què incloem de manera innegociable algun dels teus llibres. Pense continuar fent-ho per diversos motius, principalment perquè als meus alumnes els agrada molt (i a més aprenen coses i són "millors persones" amb els teus llibres, per dir-ho ràpidament). Ara bé, volia que saberes que la meua opinió és diferent a la teua. Possiblement si digueres els percentatges que se'n du cada persona que participa en l'elaboració d'un llibre l'opinió canviaria; vull dir que tinc entés que l'escriptor (el treballador, qui posa el seu esforç) guanya un 10%, l'editorial pense que un altre 40 o 50%, i la resta qui s'encarrega de la distribució. Estic equivocat? Potser que el repartiment siga una miqueta desigual, si és que estic encertat, i hauríeu de buscar l'enemic en un altre lloc que en les butxaques del consumidor.
Siga com siga, ja et dic que mentre continues fent llibres tan enriquidors serem molts els que els comprarem i els recomanarem.
Una cordial salutació.
Salva Pérez

JoanCG dijo...

Vaig llegir el teu article a El País i la veritat es que m'ajudat a aclarir algunes idees.
Per altra banda, darrera d'una exposició d'arguments tan ordenada no tinc cap dubte de que hi ha algú interessant a qui val la pena seguir.
Soc només un lector i volia que ho sabessis.
Gràcies.

Esperanza dijo...

Hola Gemma,

En primer lugar, decir que me ha encantado el artículo como viene siendo habitual.
Me encanta la forma en la que dices las cosas. :)

Y en segundo lugar, decirte que cualquiera que lea el artículo pensará que es totalmente comprensible, lo puede entender hasta un niño de dos años.

¡Totalmente de acuerdo contigo Gemma!

¡Saludos!

Anónimo dijo...

Hola Gemma, he passat pe aquí i estic amb tu, ara que soc escriptora novel, ja m'agradaria ser-ho com tu.
sols voli deixar junt amb el teu escrit al blog, la meva aprobació del mateix, doncs ten tota la raó, el 10% no dona per viure...i aixó tu que fas 3000 en una edició, a mi m'en fan 300, i em dona per dos rebuts de la llum anuals...jeje
Desitjo que estiguis en plena forma, i pot ser algun dia ens podem pendre el cafe pendent!
Esther (Colorista)

Gema dijo...

Hola Gemma,

M'han encantat les teves lletres. T'expliques d'alló més bé.Felicitats!!