sábado, 30 de enero de 2010

Asociaciones implícitas

Recientemente, el Ayuntamiento de Vic ha estado situado en el centro de un acalorado debate respecto a la regulación del padrón, hecho que pone de manifiesto, una vez más, la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran los inmigrantes.

Los y las inmigrantes sin papeles, y también con papeles, no sólo tropiezan con trabas administrativas. También se ven situados en el punto de mira de la ciudadanía a causa de los tópicos manejados en cuestiones como su relación con el aumento de la delincuencia y los problemas de convivencia.

En un artículo reciente, Joan Subirats se hacía eco de la pervivencia del binomio "inmigración-delincuencia" que subyace en algunas de las propuestas políticas actuales.

Lamentablemente, esta asociación no es patrimonio exclusivo de las posiciones más conservadoras, sino que late, inconsciente, en el ámbito social. Por poner un ejemplo: si se cuenta que ha habido que desalojar un piso del barrio del Raval a causa de un incendio y que las decenas de personas que habitaban en él provocaban, además, malestar entre el vecindario debido a los continuos actos de incivismo, es probable que el cerebro de quien lee la noticia enlace de forma inmediata esta información con la imagen de unos jóvenes magrebíes y no con la de unos estudiantes norteamericanos amantes de las juergas nocturnas.

Es posible que en muchas ocasiones no tengamos conciencia de la fuerza de los modelos culturales atrapados en nuestro inconsciente y no veamos, pues, cómo condicionan nuestra forma de ser y de estar en el mundo.

Precisamente, la psicología se interesa ahora por estas asociaciones inconscientes, también llamadas implícitas, y por la incidencia que tienen en nuestro comportamiento. El Test de Asociaciones Implícitas (TAI), obra de un grupo de investigadores de Harvard, es un buen ejemplo de cómo funcionan.

Piense, por ejemplo, en la categoría "español" y en la categoría "inmigrante" y, sin demorarse en dar una respuesta, intente clasificar bajo uno u otro epígrafe las siguientes palabras: blanco, ilegal, robo, trabajo, legal, sucio, educado, civismo, altercado, delincuente... ¿Coloca inconscientemente "ilegal" bajo "inmigrante"?

Lo que pretende demostrar el TAI con pantallas sucesivas de creciente dificultad conceptual es que la suma de sus respuestas incorrectas es igual a su xenofobia inconsciente. O de su machismo, su homofobia o su fanatismo religioso. Y se consideran respuestas incorrectas no sólo los errores, sino también los aciertos cuando éstos se han producido después de un intervalo de tiempo excesivo como para poderse considerar una respuesta inmediata.

El quid de las asociaciones implícitas está en el hecho de que incluso las personas más seguras de sus creencias tienen comportamientos contrarios a ellas cuando reaccionan de manera inconsciente, es decir, sin pasar por el razonamiento.

Y es que nuestro inconsciente puede sernos muy útil en determinadas circunstancias en que tenemos que tomar decisiones muy rápidas sin detenernos a sopesar todas las variables. Y, sin embargo, puede jugarnos malas pasadas cuando nuestra respuesta es rápida y se produce con relación a los mensajes culturales almacenados en él y no basándose en nuestros valores conscientes.

Dichos mensajes no sólo operan en los grupos dominantes (español frente a inmigrante), sino que acaban por ser asumidos por los individuos pertenecientes a los grupos subordinados. Así, en una Universidad americana se pudo provocar un sentimiento de inseguridad en un grupo de estudiantes negros sólo con preguntarles, antes de un examen, a qué raza pertenecían. Los resultados de la prueba fueron inferiores a los que obtenían sin mencionar el color de su piel, aunque los estudiantes nunca conocieron la influencia de esta variable en los resultados, ni siquiera cuando el examinador hacía énfasis en ella.

Tal vez por ello, la igualdad de oportunidades sólo será posible erradicando de nuestro inconsciente los estereotipos negativos sobre ciertos colectivos: mujeres, lesbianas, gays, etcétera.

Artículo publicado el 30 de Enero de 2010 en El País.

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