viernes, 31 de julio de 2009

Vídeos de la conferència "Aprender habilidades socioemocionales a través de la lectura"

























Aquests vídeos, que podem veure gràcies a la Juana Linares (La Naranja del Azahar), són de la conferència que va servir de clausura a les IV Jornadas de Formación Docente en Igualdad de Género que es van fer a Granada els dies 28 i 29 de maig.


Escriptora.

miércoles, 29 de julio de 2009

¿A quién deberíamos imputar?

En los últimos días dos sucesos de carácter parecido han venido a sacudirnos la modorra estival. En ambos casos, una niña de trece años ha sido violada por un grupo de menores, conocidos de ella. Algunos de esos menores no llegan a los catorce años, de modo que no pueden ser imputados penalmente; lo que no significa que la legislación no prevea algún tipo de reeducación de su conducta.

El debate generado a partir de estos hechos ha girado en torno a conceptos como “banalización de la sexualidad”, “trivialización de la violencia”, “permisividad social”, “educación en la autosatisfacción y la no-responsabilidad” o “influencia de las pandillas a determinadas edades”. Conceptos que, por descontado, son pertinentes y razonables en este contexto y que, sin embargo, dejan la impresión de que tal vez el más importante de ellos no ha sido abordado. Me refiero a la violencia de género. Porque el delito cometido por esos chicos es exactamente un delito de violencia contra las mujeres, en esta ocasión, niñas impúberes.

La violencia de género tiene su origen en la idea de que las mujeres deben subordinarse a la autoridad del varón, considerado secularmente como ser superior. Y aunque pueda parecer que hemos dejado atrás esa manera de ver las relaciones entre ambos sexos, lo cierto es que las mentalidades siguen impregnadas por ese pensamiento. Ese tufillo de desigualdad, por llamarlo de algún modo, lo sobrevuela todo: la literatura (la que escriben las mujeres se considera de poca monta), la política (las mujeres son evaluadas por su físico y duran menos en sus cargos que ellos), el deporte (¿ustedes ven que se les conceda el mismo espacio televisivo a ellas que a ellos?), la ciencia (más doctoras que doctores pero menos catedráticas y menos rectoras de universidad),... Y el tufillo, inevitablemente, llega hasta las narices de nuestros niños y niñas.

Ellos (algunos) se creen con derecho a abusar de la confianza de sus amigas o novias y a “usarlas” sexualmente. En España, una de cada cuatro niñas antes de los diecisiete años sufrirá abusos sexuales; de esas niñas, el ochenta y cinco por ciento serán violentadas por alguien de su círculo más próximo; y, además, una de cada cinco violaciones será cometida por menores y no precisamente en grupo sino en solitario. Ellas muy a menudo no se atreven a revelar que han sido violadas porque se sienten culpables. Culpables por no haber sido capaces de repeler la agresión. Ambos comportamientos, el de ellos y el de ellas, en la más pura lógica patriarcal.

Ahora, al hilo del debate, muchas voces, especialmente desde la derecha, reclaman que puedan ser imputados los menores de catorce años. Y a mí, no me parece razonable que se pueda pedir responsabilidades a unos críos, más cuando hemos dejado pasar ocasiones de inculpar a adultos que loaban la violación.

Por poner un ejemplo nacional, Paco Umbral, en una de sus columnas en El Mundo, explicó que “a uno la violación le parece el estado natural/sexual del hombre. (....) La hembra violada parece que tiene otro sabor, como de liebre de monte”. El escritor, claro, podía expresar la opinión que le viniera en gana, que para eso vivimos en un país con libertad de expresión. Lo grave es que esa misma derecha que ahora quiere meter en la cárcel a los violadores de doce años, le concediera a Umbral el premio Cervantes en el 2000.

Y un ejemplo internacional: tal vez recuerden a Putin, que en 2006, después de una rueda de prensa y creyendo que los micrófonos estaban desconectados, soltó en referencia al presidente israelí, acusado de violación: “¡Vaya machote! ¡Violar a una docena de mujeres! (...) Todos le tenemos envidia”. Lo terrible fue que esa misma sociedad que se escandaliza con los menores violadores no movió un dedo para que Putin dejara de estar presente en la escena internacional.

¿Siguen creyendo que ese pestazo de la desigualdad no afecta a nuestros niños? Entonces, reclamen la cárcel para ellos. Si no, pregúntense a quién deberíamos imputar o qué deberíamos cambiar.


Artículo publicado el 27 de julio de 2009 en El País.


lunes, 27 de julio de 2009

El ojo de la cerradura

Mirar por el ojo de una cerradura permite una visión estrecha de la realidad: sólo vemos lo que abarcamos desde este foco; lo que queda fuera de él es como si no existiera.

Nuestra cultura, y la mayoría de culturas del planeta, suelen mirar y, por lo tanto, definir y categorizar, esta realidad desde el androcentrismo, óptica que consiste en considerar lo masculino como universal. Aquello que no es iluminado por este foco se juzga secundario y no constituye un modelo. Un ejemplo de ello es el estudio de los síntomas del infarto centrado únicamente en varones. Fue un error de perspectiva considerar el sexo masculino como paradigma e inferir que la sintomatología debía de ser la misma para las mujeres, lo que provocó muertes que se habrían podido evitar.

Recientemente se ha presentado en Barcelona un informe de la campaña “Mou-te per la igualtat”, referido al análisis del género en los medios de comunicación audiovisual catalanes. Los resultados, lamentablemente, indican que éstos se siguen rigiendo por un punto de vista androcéntrico, que puede medirse a través de ciertos parámetros: invisibilidad de las mujeres, estereotipos (para ellas y para ellos), lenguaje sexista y enfoque eminentemente masculino.

Un ejemplo concreto de invisibilidad de las mujeres es el programa Ágora, en el que ellas casi nunca están invitadas. ¿Será que ignoran que existen seres humanos de sexo femenino o tal vez creen que no hay mujeres de opinión fundada? Quizás no saben dónde buscarlas. Si se trata de este último supuesto, se les invita a recurrir al “Directori d’expertes” de l’Institut Català de les Dones, una iniciativa llevada a cabo por l’Associació de Dones Periodistes de Catalunya, donde se pueden identificar a mujeres especialistas en los más variados temas. La invitación, por supuesto, se hace extensiva a cualquier profesional del periodismo que pretenda hacer visible esa mitad de la población, la femenina, que está y actúa pero no aparece suficientemente en pantalla.

Por otro lado, según el Consell Audiovisual de Catalunya (marzo 2009), las mujeres tienen un índice de aparición del 27,5% frente al 72,5% de ellos en los informativos. La presencia de las mujeres aumenta cuando se tratan temas de salud, educación y sociedad, aunque desgraciadamente aparecen más como pacientes que como agentes; y desciende en los temas de economía y política. Esta dicotomía, mujer-espacio privado y hombre-espacio público, reproduce unos estereotipos sociales muy concretos: la mujer al cuidado de la familia y el hombre a ganarse el pan. Así, aunque la estadística demuestra que la masa crítica de mujeres en el espacio público es alta, una realidad más ajustada a la imagen mental que no a los hechos es la que se empecinan en mostrarnos los medios de comunicación. Con lo cual y dado su carácter socializador, contribuyen a perpetuar estos roles estereotipados.

Y es que los medios, nos guste o no, son a la vez reproductores y creadores de modelos.

Todo ello por no hablar del lenguaje sexista que permite oír “el gobierno ha pagado un curso de formación en electricidad a una treintena de jóvenes parados”. Y una se queda con ganas de saber si esos jóvenes son chicos y chicas, aunque ellas hayan quedado virtualmente desaparecidas tras ese masculino plural, o si el gobierno sólo les paga cursos de electricidad a ellos y por eso ellas han quedado borradas del mapa.

Vistos estos ejemplos y muchos, muchos más que podríamos añadir, es de agradecer la emisión de Infidels, una serie que refleja un mundo femenino (todas las protagonistas son mujeres), que incorpora problemas domésticos y la dificultad de conciliar trabajo y vida privada (el enfoque masculino suele dejarlo fuera) y que, además, presenta unos perfiles de mujeres distintos entre sí y que tratan de alejarse de los estereotipos prefijados por la cultura patriarcal. No es de extrañar que Infidels haya irritado a personas, la mayoría varones, que siguen mirando la realidad por el estrecho ojo de la cerradura androcéntrica.


Artículo publicado el 20 de julio de 2009 en El País.


sábado, 18 de julio de 2009

El valor de la cultura

Una marca de coches utiliza el eslogan Lo quieres, lo tienes, el cual parece resumir exactamente nuestra época. Entre el brotar del deseo y su consecución, la distancia ha de ser mínima. De producirse una dilación, el deseo no se incrementa, sino que se extingue, fagocitado por otros más fácilmente alcanzables.

Nos hemos acostumbrado al todo es ya. Si antes para comunicarnos disponíamos del correo postal, que se demoraba días, ahora tenemos el veloz correo electrónico; si antes la noticia se reflejaba en el periódico al día siguiente, ahora la podemos leer al momento en los periódicos digitales; si antes pasábamos horas cociendo un sofrito, ahora lo conseguimos sólo con abrir una lata.

La inmediatez es el signo de los tiempos, lo cual, claro, tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Su mayor inconveniente es nuestra incapacidad para aplazar las gratificaciones. Su mayor ventaja, el ahorro de tiempo -un bien escaso- y la posibilidad de disfrutar de mayor número de experiencias.

Ese lo quieres todo, lo tienes todo aplicado a la cultura da como resultado las descargas por Internet. No hay espera: quieres ver esta película y te la bajas. ¿Por qué no? Disponer de esta herramienta tecnológica, una fantasía científica apenas 20 años atrás, que pone al alcance de todo internauta cualquier contenido cultural (música, películas, periódicos y, pronto, libros) de forma rápida y globalizada, es una de las mayores revoluciones a las que hemos podido asistir. Así que, por mucho que alguien se empeñe en lo contrario, esta práctica no será modificable. ¡No se le pueden poner puertas al campo!

Siguiendo la comparación entre publicidad y descargas culturales, existe otro anuncio, esta vez de una entidad bancaria catalana, que también resulta digno de mención ya que su lema parece ser el de los internautas del país: Lo quiero todo sin pagar nada. Y es que España se sitúa en uno de los primeros puestos en el ranking de la piratería mundial.

Sin embargo, la gratuidad, a diferencia de la inmediatez, no parece ser el signo de nuestro tiempo. De hecho, ni del nuestro ni de ninguno, porque en el pasado, cuando no existían monedas, para conseguir un producto se recurría al trueque. Claro que una cosa es el intercambio, es decir, el comercio, y otra, bien distinta, es el robo.

La cultura debe ser gratis, defienden quienes no admiten que se califique como expolio la apropiación de lo que otras personas han creado y otras, aún, han producido. ¿La cultura, gratis?, me pregunto. ¿Y por qué no la comida, la educación, los programas informáticos, la gasolina, el agua o el calzado?

Reclamar la cultura gratis es una estupidez. Lo que no se paga pierde categoría y pronto es menospreciado. Es en ese contexto de desvalorización de la cultura en el que se mueven nuestros chicos y chicas, que llevan años oyendo cómo sus familias reclaman libros de texto gratuitos a la par que les compran zapatillas deportivas a precios de escándalo. Tal vez el escaso valor que se otorga a la cultura en nuestro país tenga algo que ver con los modestos resultados que esos mismos chicos y chicas obtienen en las pruebas de evaluación internacional de la OCDE (informe PISA).

Reclamar la cultura gratis es una estupidez también porque, en general, lo gratis no existe: alguien está pagando por usted. Por ejemplo, cualquier acto cultural de entrada a coste cero se realiza con dinero del contribuyente.

La solución no consiste en prohibir las descargas por Internet, sino tal vez en disponer de tiendas virtuales en las que se pague una por fichero bajado, es decir, iTunes sin monopolio y para todas las modalidades (libros, películas,...). O eso o llegar a un acuerdo con las operadoras para que fijen unas tarifas variables según el uso que cada internauta requiera de la Red. En uno u otro caso, una parte de los beneficios obtenidos habría de servir para compensar a las personas que crean, ya que sin ellas no hay contenidos, y sería también un estupidez pretender que hicieran su trabajo gratis.

Artículo publicado en El País el 13 de julio de 2009

Escritora.

jueves, 9 de julio de 2009

Sopar de dones emprenedores



El 22 de juliol a les 20'30h tindrà lloc el Sopar de l'Emprenedoria femenina al Palau de Pedralbes.


Us convido a participar-hi, dones emprenedores.


miércoles, 8 de julio de 2009

Dones en xarxa

Avui us escric com a Presidenta de Dones en xarxa.

Voldria destacar l’important creixement del nostre projecte en un ampli terriotri de Catalunya.

Fa un parell d’anys que desenvolupem el projecte “Dones en xarxa, dones ciutadanes” en alguns municipis de Catalunya, en total ja 33.
Aquest 2009, s’han sumat al projecte Tarragona, Mataró, Badalona, Vilanova, Santa Coloma, Sitges, Sant Adrià del Besòs, Rubí, Sant Pere de Ribes, Cubelles i Canyelles, tots ells municipis de diverses característiques, uns de grans poblacions i nuclis urbans i altres de més petits, però no menys importants.

I us preguntareu... què fem?

El nostre principal objectiu és incentivar la ciutadania activa de les dones en una xarxa de xarxes locals amb la intenció d’aconseguir que més dones aportin continguts a Internet i utilitzin les tic’s com a eines quotidianes.

Dones en xarxa, treballa per combatre la fractura digital de gènere, que es troba actualment a 9 punts en favor dels homes. És per això que és tant important que les dones que encara no dominen les tic’s o que no utilitzen Internet es formin i aprenguin a fer xarxa i a plasmar les seves opinions a la xarxa.

Des de Dones en xarxa visibilitzem les opinions i les creacions de les dones, organitzem tallers formatius i xerrades, fem xarxa amb altres dones per compartir coneixements i experiències i impulsem altres projectes com ara el Vídeo Festival per a Dones “Femitic”, per incentivar la creació de projectes tic’s entre les dones.

Així doncs, us convido a totes a participar en aquest xarxa i a compartir amb nosaltres les vostres reflexions, les vostres aportacions i poder així entre totes sumar més dones a Internet.

lunes, 6 de julio de 2009

La fabricación de una caricatura interesada

El recién fallecido Alvaro García Messeguer, autor del ya antiguo y no por ello anticuado libro Lenguaje y discriminación sexual, decía que “el lenguaje, antes que una técnica de expresión, es una clasificación y distribución de la experiencia existente en una determinada cultura”.

Al hilo de esta reflexión, he ido recopilando expresiones que insistentemente aparecen en los medios de comunicación en relación al feminismo.

La primera de ellas es el binomio falsamente antitético “feminismo y machismo” usado como si se tratara de dos caras distintas de la misma moneda. Y, sin embargo, nada más alejado de la realidad. El machismo es una actitud discriminatoria que considera al hombre superior a la mujer. El feminismo, en cambio, es una doctrina que reconoce a la mujer los mismos derechos que a los hombres.

Otra palabra profusamente usada es el adjetivo “radical” unido al nombre “feminista”. Un radical es alguien que no admite términos medios, es decir que una persona feminista radical es aquella que defiende los derechos de la mujer sin fisuras. Vamos, lo mismo que hace una persona demócrata cabal en relación a los valores democráticos, y sin embargo nadie habla nunca de un demócrata radical. Se es demócrata o no se es.

Ultrafeministas y feminazis son también dos vocablos que se leen con frecuencia. El prefijo “ultra” indica que alguien defiende una postura hasta el extremo, incluso empleando la violencia para imponer su criterio, lo cual es contrario al feminismo, única revolución en el mundo que se ha realizado de manera incruenta. Feminazi es usado despectivamente por personas conservadoras para definir a las feministas, con lo que demuestran su ignorancia supina en relación al nazismo o al feminismo o a ambos.

Sólo a través de estos ejemplos ya resulta obvio que nuestra cultura se afana, por medio del lenguaje, en desprestigiar a quienes son feministas fabricándoles una caricatura. Con ello consiguen minimizar sus logros, laminar sus intenciones, distorsionar sus éxitos, pervertir su discurso y, sobre todo, ahuyentar posibles nuevas adhesiones al movimiento. Se comprende: las personas feministas son una piedra en el zapato, un peligro para el orden patriarcal establecido, sobre el que se asientan la mayoría de sociedades en el planeta.

Y sin embargo resulta difícil de entender que sean las propias mujeres quienes se presten a ese acoso y derribo. ¿Acaso han olvidado de dónde venimos? De una época en que nos veíamos obligadas a dejar de trabajar cuando nos casábamos (nuestras madres, ahora viudas y con pensiones miserables), en que alcanzábamos la mayoría de edad después que ellos, en que no podíamos abrir una cuenta corriente ni salir del país sin permiso del padre o del marido, en que el adulterio femenino estaba castigado con la cárcel... Tal vez no lo recuerdan porque ignoran que muchas mujeres ya consiguieron estos derechos para ellas.

En 2008, en el Museo de Historia de Catalunya pudimos disfrutar de una exposición sobre la evolución de la mujer y sus derechos titulada “Dones. Camins de la Llibertat”, cuyas comisarias fueron la historiadora Mary Nash y la profesora Ma Lluïsa Penelas. Lamentablemente fue sólo temporal, aunque por su interés debiera plantearse como permanente. Tal vez así, muchas personas comprenderían que el feminismo sigue siendo necesario ya que no hemos llegado aún a la meta de la igualdad real hombre-mujer. Nos queda mucho.

Nos queda conseguir que las mujeres tengan las mismas posibilidades de alcanzar puestos de poder que los varones (sólo un 6’5% de rectoras en la universidad española), que no se vean obligadas a abandonar su puesto de trabajo para ocuparse de la familia (nueve de cada diez personas que lo hacen son mujeres), que se desmonte el argumento de su menor salario para forzarlas a quedarse en casa (de promedio ganan un 40 por ciento menos que ellos) y, por supuesto, nos queda que ninguna mujer sufra violencia por el mero hecho de serlo (contando sólo las asesinadas, casi 100 mujeres al año).

Artículo publicado en El País el 6 de julio de 2009.

viernes, 3 de julio de 2009

Nous títols publicats / Nuevos títulos publicados

L'Emi i en Max. Guia de supervivència. Un llibre fet per l'Editorial la Galera, amb el meu consentiment, del qual estic molt contenta i crec que pot ser molt útil.

"Què és més perillós: un lleó, un hipopòtam o un mosquit?
Saps orientar-te amb les estrelles?
Què has de fer en cas de naufragi a alta mar?
L'Emi i en Max viuen les seves aventures per tot el planeta. Amb els seus consells sabràs què has de fer per sobreviure a una allau a l'alta muntanya, a una tempesta de sorra al desert, o a l'atac de les serps més grans del món.
Aquesta guia et serà molt útil en les teves excursions... encara que mai no t'hagis d'enfrontar a un tigre."

Música a la panxa, un nou títol de la col·lecció La Fada Menta, a l' Editorial La Galera.

"En Dani no hi sent, i pensa que no és normal... que no és com els altres... que no és igual. Però, és que hi ha dues persones iguals?"




Escriptora.


miércoles, 1 de julio de 2009

A classe tots junts


Aquest és el vídeo de què parlava en l'article del 22 de juny, realitzat per l'Associació de Joves Estudiants de Catalunya (AJEC), en el qual participo.

Escriptora.