viernes, 29 de mayo de 2009

Así es la vida, Carlota

(En català)


Editorial Destino ha publicado una nueva edición de Así es la vida, Carlota.




miércoles, 27 de mayo de 2009

Amanida de llenties

Amanida de llenties! from Cuina a bon preu on Vimeo.

En David, el meu fill, i les meves nétes, la Itziar i la Isolda, us conviden a preparar una amanida de llenties.

Bon profit!

Escriptora.

lunes, 25 de mayo de 2009

¿Madres a su pesar?

El arzobispo de Barcelona, Martínez Sistach, estuvo el miércoles pasado en el programa de Josep Cuní. Preguntado por la reforma de la ley del aborto, manifestó su desacuerdo, entre otras cuestiones, con el hecho de que, a partir de los 16 años, las chicas puedan decidir la interrupción del embarazo sin el consentimiento parental.

La respuesta de monseñor no me pilla por sorpresa, claro. Y sin embargo me produce perplejidad comprobar cuántas personas alejadas ideológicamente de los postulados de la Iglesia coinciden con él. Gentes de todos los pelajes parecen haberse puesto de acuerdo en una única cuestión con respecto a las reformas propuestas por el Gobierno en materia de salud sexual: la inconveniencia de que las jóvenes puedan tomar solas una decisión de este calibre.

Pues no lo entiendo. Para mí es obvio que una adolescente cuya relación con sus progenitores se base en la confianza y el respeto va a sincerarse con ellos en un momento de tanta gravedad como es un embarazo no deseado y va a querer tenerlos cerca durante la intervención. Así, deduzco que la ley prevé este supuesto sólo para los casos poco frecuentes –¡espero!— en que una muchacha no pueda contar con el apoyo familiar y para evitarle, pues, un aborto clandestino sin las condiciones sanitarias pertinentes.

También me causa estupor que padres y madres estén más preocupados por la posibilidad de que su hija aborte sin que ellos se enteren que por el riesgo de que se quede embarazada sin desearlo. Y riesgo tiene y mucho. En Cataluña, el veintiuno por ciento de las chicas entre 14 y 19 años tienen una vida sexual activa y, sin embargo, la mitad declara no haber usado nunca un método anticonceptivo; la tasa de embarazos adolescentes es aproximadamente del diez por mil; y casi un catorce por ciento de las mujeres que abortan son menores de 19 años. Saquen conclusiones.

La mía --y en eso estoy de acuerdo con el arzobispo de Barcelona-- es que necesitamos más educación sexual. Aunque es posible que monseñor no coincida conmigo en los principios educativos.

Vivimos en una sociedad hipersexualizada en la que las mujeres de los anuncios tiran el tanga por la ventanilla del automóvil, en la que el sexo de las películas es explícito y, además, poco real (sólo hace falta observar, por ejemplo, los barrocos e incómodos modelos de lencería que lucen ellas), en la que cualquier niño de primero de primaria que sepa juntar letras y mover un ratón puede escribir “tías buenas” en Google y aprender a los seis años qué es una felación... Y en cualquiera de esas situaciones de ficción nadie usa preservativo y todo se desarrolla según viejos clichés de dominación masculina y sumisión femenina.

Así, en nuestras aulas si una chica lleva un condón en el bolsillo es tachada de “puta” y si exige el uso del preservativo a su compañero sexual tiene que lidiar con sus lamentos: “me corta el rollo” o “me aprieta” –será en el ego, digo yo—o “siento menos placer”. O los tres juntos. Así que por muchas campañas institucionales que se hagan, el “confía en mí; yo controlo” del chico vence más a menudo de lo imaginable las resistencias de ella.

Obviamente, inmersión sexual no es equivalente a educación sexual.

Por otro lado, hasta ahora el Ministerio de sanidad ya consideraba los 16 años la mayoría de edad en materia sanitaria con tres excepciones: la interrupción voluntaria del embarazo, la participación en ensayos clínicos y el sometimiento a técnicas de reproducción asistida. Parece lógico que si una muchacha puede, según la legislación española, casarse a partir de los 16 y tener relaciones sexuales consentidas con un adulto a partir de los 13 años, tenga también en sus manos la elección de seguir adelante con un embarazo, o no.

Para terminar, dice el arzobispo que “la vida humana es fundamental”. ¡Por supuesto! Estar a favor de una nueva ley del aborto es absolutamente compatible con estar a favor de la vida. Porque provida somos todos; sólo que los antiabortistas han secuestrado torticeramente esta expresión.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Article recomanat

No deixeu de llegir el nou article d'en Javier López Facal que he penjat a l'espai "Articles de primera": Mudanzas y desventuras de la I+D española.

Escriptora

lunes, 18 de mayo de 2009

Deseducar

La futura ley de educación de Catalunya ha provocado una airada reacción del Partido Popular, plasmada en un anuncio aparecido hace poco en la prensa. En él, acompañando al eslogan “Suspenso en calidad. Suspenso en libertad”, aparecen un niño y una chica esposados. Provoca estupefacción que, para manifestar desacuerdo con la ley educativa, los populares usen una imagen tan poco pedagógica, tan poco ética y tan poco estética.

Probablemente esa imagen es una más en la carrera –por ahora sin límite- a que se han lanzado las gentes responsables del marketing para conseguir poner de relieve su “producto”. Y es que no debe de ser fácil alcanzar aunque sean cinco minutos de gloria en ese mercado saturado de marcas, logos y eslóganes. De modo que se utiliza lo que sea con tal de impactar a la ciudadanía y conseguir su atención unos instantes.

Ésa debió también de ser la intención de un local de copas de Almería, que empapeló la ciudad con un cartel en el que publicitaba sus calimochos. La promoción se ilustra con la foto de un niño y una niña con el torso al aire. Pese a que la imagen está cortada por la cintura, el gesto de la niña, que con sus manos tira del elástico de sus braguitas, y el del niño, asomándose a su interior, permiten hacerse una idea de la fotografía completa. Por si fuera poco, se acompaña con esta frase de la niña: “Mira, con esto es con lo que voy a controlar tu vida”.

El mismo día en que al pub de Almería se le ocurrió esa genial idea, una discoteca de Granada publicitaba su local con esta brillantísima acción promocional: “Si estás soltera, subástate. Si estás soltero, puja”. Una fiesta temática, se justifican los organizadores, en la que chicas y chicos eran menores de edad y, por consiguiente, solteros. Ellas tenían que desfilar por una pasarela al ritmo que marcaba la música y luciendo sus encantos mientras ellos pujaban con dinero de mentirijillas -¡menos mal!- por su elegida. El chico que había ofrecido la suma más alta se llevaba el premio: un refresco en una mesa especial, acompañado de la chica recién “comprada”.

Dejando a un lado esa carrera loca por ver quién acierta con la ocurrencia más peregrina, me pregunto si no hay nadie en los departamentos de marketing que tenga una hija y que, por ella, sea capaz de frenar esos mensajes publicitarios que parecen decir: “Chica, carecerás de recursos económicos pero dispondrás de tu sexo para obtener los que el varón acumula; así que ya sabes, tú cuerpo es lo primordial”.

Por otro lado y aunque todo parece indicar que hay una dominación, a través del sexo, de la mujer sobre el hombre, en realidad, la situación es exactamente la contraria. Para empezar, alguien impone su voluntad e inculca aspiraciones y motivaciones en un sujeto paciente: las niñas. Luego, ese sujeto paciente transformado en mujer actúa como le han enseñado y es acusada de “dominadora” por quien, de verdad, detenta el poder. Esa relación fue muy exactamente descrita por Jean Jacques Rousseau en el XVIII: “La mujer depende de nuestros sentimientos, del precio que pongamos a su mérito, de la opinión que nos merezcan sus encantos y su virtud”.

Y en el XXI, seguimos igual porque, si a chicos y chicas les embutimos semejantes ideas en el cerebro, no es de extrañar que luego actúen en consecuencia. Traducido en palabras de la escritora Eva Figes: “la mayoría de gente aspira sólo a lo que le han enseñado a pensar que le corresponde”.

No sorprende, pues, que en un informe sobre violencia de género elaborado en 2005 por la Comisión para la investigación de malos tratos se halle el siguiente resumen de lo que, para los adolescentes, es la chica ideal: “Alta, delgada, guapa, de ojos azules o verdes, limpia, ninfómana, simpática, que sepa el kamasutra de memoria, que utilice ropa interior transparente y tanga todos los días, y que no me ponga los cuernos”.

Y es que los anuncios pueden ser una forma más de educar o, como en el caso de los que exponen a chiquillos esposados o a niñas como reclamo sexual, de deseducar.





Artículo publicada en El País el 18 de mayo de 2009.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Campanya a favor de la reforma de la llei de l'avortament


Ahir Dones en xarxa va presentar en roda de premsa la campanya "Per una llei de l'avortament segura. Pel dret a decidir", a favor de la reforma de la llei d'interrupció voluntària de l'embaràs.

En podeu saber més coses aquí i també a la pàgina www.nosotrasdecidimos.org.



lunes, 11 de mayo de 2009

Hombres que aman a mujeres

Pasado el Día del Libro, empieza la cuesta de mayo para las librerías catalanas, que capean la crisis poniendo el énfasis en las novedades, tal como hacen las editoriales. O incluso más, ya que éstas se dan con un canto en los dientes si consiguen mover su catálogo mientras que aquéllas, por falta de crédito bancario, se ven obligadas a devolver el fondo. Entre tantas malas noticias, me alegra por lo menos saber que dos de los libros más vendidos continúan siendo los del sueco Stieg Larsson: Los hombres que no amaban a las mujeres (en sueco, Hombres que odian a mujeres) y La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina.

No deja de sorprenderme –y de confortarme- que hayan entusiasmado a tanta gente unas novelas impregnadas de feminismo. Feminismo que se traduce en los temas elegidos y su tratamiento: la violencia de género, el incesto, la explotación sexual de las mujeres mediante la prostitución,... y que se resumen en uno, la misoginia. Feminismo que se percibe en el planteamiento de los principales personajes femeninos, Lisbeth Salander y Erika Berger, autónomos desde todos los puntos de vista. Y feminismo también el del personaje masculino, Mikael Blomkvist, cuyas relaciones con las mujeres son libres, respetuosas y equitativas.

No era preciso que la viuda de Stieg Larsson nos confirmara que éste fue un feminista convencido. Se nota.

Es posible que Harold Bloom, el crítico estadounidense y “hacedor” del canon occidental, ya haya rechazado las novelas del sueco, entre otras razones, por tratarse de literatura “feminista”. Sabido es que Bloom denosta lo que él llama literatura gay, literatura feminista o literatura afroamericana, cuando estas categorías, en mi opinión, no existen más que en su mente androcéntrica. Instalado en el centro del poder, dictamina qué es lo neutral y qué es lo ideológico. O dicho de otra forma, lo central y lo periférico.

Y sin embargo no existe la neutralidad ideológica en literatura: cualquier texto tiene una posición, la de la mirada de quién lo escribe. De este modo, Historia de mis putas tristes, de García Márquez, es un libro machista pese a que la crítica, generalmente de mirada androcéntrica, no pudo percibirlo así. Es decir, esta novela se considera literatura sin adjetivos, lo que es una excelente noticia siempre que el criterio se aplique sistemáticamente y deje de hablarse, por ejemplo, de literatura de mujeres.

Ciertamente, la literatura proporciona un goce estético innegable por lo que no puede juzgarse por razones puramente ideológicas. Y, sin embargo, es obvio que la ideología dominante de una obra puede ejercer un efecto negativo en quien la lee. El corazón helado de Almudena Grandes, una impactante novela, quizás desagradará a la gente partidaria del “borrón y cuenta nueva” y, sin embargo, será bien recibida por quienes creen preciso poner en pie la memoria de las personas que lucharon por unos valores democráticos arrebatados por los insurgentes.

Por ello mismo, no deja de resultarme insólito el éxito de Larsson. ¿Será posible –me digo- que esos hombres y mujeres que se irritan sobremanera en cuanto oyen la palabra “feminismo” se hayan tragado tan ricamente y sin protestar esas casi 1400 páginas? Lo más probable es que lectoras y lectores no hayan establecido ni el más mínimo vínculo entre la ideología que destilan las novelas de Larsson y lo que creen que es el feminismo.

Ello puede llevarnos a alguna conclusión. La primera, que lo ignoran casi todo del feminismo, una revolución incruenta cuyas portavoces han tenido pocas oportunidades de expresarse en público, mientras que detractores y –sobre todo- detractoras han dispuesto de altavoces a porrillo, lo que ha generado un estado de opinión contrario. La segunda, que una parte de la ciudadanía, tal vez sin saberlo, está a favor de una sociedad más justa y de ver reconocidos por completo –no sólo a cachitos-- los derechos de las mujeres; lógico, es imposible considerarse plenamente demócrata sin ser también feminista.
Escritora.

Artículo publicado en El País el 11 de mayo de 2009.

lunes, 4 de mayo de 2009

El futur de les dones, ¿al cul?

(En castellano)
Rebo una consulta telefònica a propòsit de la fotografia de portada publicada per un diari. L’objectiu de la foto són la Letizia Ortiz i la Carla Bruni pujant una escala. De la imatge, on totes dues estan d’esquena, criden l’atenció, bàsicament, els culs. ¿És sexista la imatge?, em pregunta el periodista. Responc que no he tingut temps de reflexionar en aquests termes, ja la meva reacció en veure-la ha estat pensar que visc en un país frívol i patètic, on la principal manifestació sobre una trobada Espanya-França és el paner de dues dames significades.

La imatge resulta una metàfora rodona del que han estat les informacions de la premsa seriosa del país durant els dies de la visita francesa: els centímetres de talons, els colors dels vestits o els pentinats de la Bruni i la Letizia. O sigui que la premsa seriosa escurça distàncies amb la del cor, no se sap si amb la intenció d’ampliar el públic lector o de perdre el que té.

Però al marge de les inescrutables intencions dels mitjans de comunicació pel que fa a la mena d’informacions que selecciona, el que no hi ha dubte és que, probablement de manera involuntària i no per això exempta de responsabilitat, la fotografia reforça clarament un estereotip de gènere: el que marca com a indispensable, per a una dona, ser bonica i esvelta. Dit d’una altra manera, persisteix en la idea que una dona pot viure de la seva bellesa i del seu cos.

És possible que això a la Bruni li hagi donat bon resultat (?), però a la filla adolescent de la caixera del supermercat el més probable és que no.

La filla de la caixera, com qualsevol noi o noia, necessita projectar imatges seves de futur per marcar-se uns objectius. La qüestió és que aquestes imatges vénen condicionades pels models dels quals disposen. Els nois pensen: de gran seré metge o camioner, com el meu pare. O bé, manaré molt, com el Sarkozy, el Zapatero o l’Obama. Les noies, en canvi, tenen models que les duen a pensar en elles mateixes en termes de bellesa física. De gran seré com la Bruni o com la Barbie (la nina estúpida de mides impossibles).

És més difícil sentir-se capaç d’arribar lluny si una té al cap la idea de tenir un cul perfecte a qualsevol preu.