miércoles, 2 de septiembre de 2009

Una falacia machista

Ayer unas imágenes brutales ilustraban la sección de Cataluña en este periódico. Sobre el fondo de los soportales de la Boquería, se distinguen claramente dos parejas practicando sexo, cada una bajo un arco. En el más cercano al espectador, un hombre erguido realiza una penetración anal a una mujer que se dobla sobre sí misma para ofrecer mejor su trasero; los pantalones bajados de él –el mínimo descenso para permitir la ejecución- dejan al aire unas nalgas blanquísimas que contrastan con el color chocolate de las de ella. En el arco más alejado, un hombre –también blanco- se apoya con actitud pasiva en una de las columnas, mientras una mujer –también como la otra, de piel oscura-, de espaldas al espectador, sostiene en alto la camiseta de él para que no estorbe la más que probable felación que está a punto de hacerle. No es preciso que ningún pie de foto aclare que se trata de prostitución en la vía pública; resulta obvio.

Las imágenes hieren a quienes las soportan a diario en vivo y en directo y a quienes las ven impresas en el periódico. Es vergonzoso, dicen las bocas de esas miradas. Y yo me pregunto qué están calificando de vergüenza: ¿ese acto sexual realizado en la calle o la violencia que representa que un hombre abuse de la situación de vulnerabilidad de una mujer? Me temo que una gran mayoría de personas sienten repugnancia porque consideran que el sexo debe practicarse en la intimidad –razonamiento que comparto--, pero dejarían de sentirse afectadas si ese mismo acto se desarrollara tras unas paredes. Y, sin embargo, la violencia contra esa mujer -esas mujeres- se seguiría perpetrando.

Preguntados los comerciantes de la zona acerca del fenómeno creciente dicen que “hay muchas más putas que nunca”. No es difícil establecer, pues, una relación entre la crisis económica que vivimos y la proliferación de mujeres en situación de prostitución. Y, sin embargo, no es ésta la única explicación; existen por lo menos dos más.

Por un lado, las mafias llevan tiempo paseándose a su gusto y operando con total impunidad no sólo por el Raval sino, pongamos, por las carreteras del Ampurdán. En las carreteras, a veces, los proxenetas ocupan el lugar de sus pupilas bajo el parasol y sestean en la sillita de plástico a la espera de que ellas regresen con los 20 miserables euros que han cobrado por un “completo”. En la Rambla de Barcelona, los macarras -15 a lo sumo, dicen quienes conocen la zona- van arriba y abajo controlando a las chicas y propinándoles alguna paliza si no cumplen como es debido.

Por otro lado, la clientela no deja de crecer. En los años casposos de la posguerra, años de una represión sexual intensa -especialmente para las mujeres--, ir de putas era considerado un mal menor, que servía para aliviar la soledad de hombres mayores y para dotar a los jóvenes con los mínimos conocimientos indispensables. En las primeras décadas de la democracia, ningún hombre joven hubiera alardeado de frecuentar prostitutas ya que se consideraba propio de carcamales reaccionarios. Y, sin embargo, en las primeras décadas del siglo XXI, los hombres jóvenes lo consideran casi obligado.

Estos son los datos: uno de cada cuatro españoles admite haber pagado por sexo, aunque es probable que esta cifra quede muy por debajo de la realidad. La edad de los puteros –nada de llamarles “clientes”- ha bajado y la media se sitúa en los 30 años, aunque hay chicos de 18 que ya han probado esta forma de “diversión”. Y, por último, no es fácil obtener un perfil del usuario: se les encuentra en cualquier profesión, en cualquier estado civil y en cualquier tramo de edad, y la única característica que les hermana es su incapacidad para establecer relaciones de igualdad con las mujeres.

Lo más curioso de esta situación es que si las compañeras de clase o de trabajo de esos puteros tienen una conducta sexual libremente promiscua son tildadas por ellos de “putas”, tal vez con la intención de que se mantengan vírgenes hasta el matrimonio. Una falacia machista, ¿no creen?

Artículo publicado en El País el 2 de septiembre de 2009.

15 comentarios:

Julio dijo...

Estoy de acuerdo al respecto de la gravedad de la prostitución. También creo que las imágenes son tremendas (aunque sospecho que cuando veamos unas cuantas más, nuestro umbral de escándalo bajará, como pasa con las de muertos en guerras que vemos a diario).

Lo que me parece un insulto es aprovechar la situación para despotricar al genero masculino de forma generalista y sensacionalista. Expresiones como "uno de cada cuatro... aunque es probable que esta cifra quede muy por debajo". Es muy fácil generalizar, en lugar de hacer un análisis más trabajado, por ejemplo: ¿quiénes son los que van de putas? ¿clase social? ¿nivel de estudios? O acaso, si tomamos 4 hombres al azar (p.ej. tus 2 abuelos, tu padre y tu hermano)... ¿podrías asegurar que uno es putero, y probablemente otro también? Yo si te puedo asegurar que podría poner la mano en el fuego al respecto de todas mis amistades masculinas.

En fin, un artículo excelente si no fuera por el generalismo sensacionalista.

Ismael Peña-López dijo...

Es la misma falacia que hace que siempre, siempre, siempre se actúe contra la "oferta" y nunca contra la "demanda", cuando, a mi entender, sería mucho más eficaz esta segunda opción (como ocurre en el caso de las drogas, por poner otro ejemplo).

Guti dijo...

Estimada señora Lienas:

Acabo de leer en El País su artículo "Una falacia machista" (no conocía este blog). Creo que plantea una cuestión muy interesante, aborda algunos problemas reales y expresa un punto de vista sobre ellos. Hasta ahí nada que objetar. Bueno, una cosa: no sé si era necesario entrar en su descripción de los actos sexuales retratados, porque además creo que al hacerlo se ha equivocado en su interpretación de las fotos. Pero esto no va a ningún lado.

A lo que voy es a esto:

"en las primeras décadas del siglo XXI, los hombres jóvenes lo consideran casi obligado" [frecuentar prostitutas].

Me incluyo, quizás desacertadamente, entre los hombres jóvenes, pero aun si no es el caso, considero que es una generalización sexista e insultante, además de falsa. Le ruego una rectificación.

Atentamente,

Griselda Martín dijo...

Escandaliza el hecho porque es visible. Escondiendo el problema, los ciudadanos dormirán más tranquilos, pero esas chicas seguirán sufriendo la aberración de vender su cuerpo y su dignidad por unos miserables euros.
Una parte de la población sigue siendo el descanso del guerrero, pero... detrás de unas cortinas oscuras, parece se que no molestarán.
Gemma, ENHORABUENA pr tu artículo y, una cosa más, sueño con que llegue un día en que los puteros y los toreros, estén en extinción.

Griselda Martín dijo...

Escandaliza el hecho porque es visible. Escondiendo el problema, los ciudadanos dormirán más tranquilos, pero esas chicas seguirán sufriendo la aberración de vender su cuerpo y su dignidad por unos miserables euros.
Una parte de la población sigue siendo el descanso del guerrero, pero... detrás de unas cortinas oscuras, parece se que no molestarán.
Gemma, ENHORABUENA por este artículo y por no tener pelos en la lengua y, una cosa más, me permitiré explicar un sueño; Quizás un día, los puteros y los toreros sean seres en extinción.

Griselda

Amparo dijo...

Primero, felicidades por este artículo Gemma Lienas. Y segundo, no puedo evitar comentar lo curiosos que me resultan los comentarios que he leído. El primero, dándole vueltas a la estadística, quizá no sepa que Gemma Lienas es autora del libro "Quiero ser puta", que está estupendamente documentado. Las cifras las ofrece la Guardia Civil, supongo que ahora serán los diferentes cuerpos de policía autonómicos.

Y el último antes del mio también es curioso. Las fotos de El País, no de la autora, muestran sexo anal y felaciones. Creo que Lienas los describe muy bien, sin equivocarse. No entiendo donde está el error. Quizá no guste que las descripciones sean frías, asépticas. Precisamente por eso resultan desgarradoras.

Este artículo muestra la prostitución en toda su crudeza, más allá de las prácticas en las calles de mi ciudad. Describe lo que pasa en nuestra sociedad. No aprendemos, no.

Ismael Peña-López dijo...

Julio, Guti,

Encuesta de salud y hábitos sexuales 2003, por el Instituto Nacional de Estadística

http://www.ine.es/jaxi/menu.do?type=pcaxis&path=%2Ft15/p455&file=inebase&L=0

Tabla 1.12 por edad y sexo: Hombres de 18 a 49 que han hecho uso de la prostitución alguna vez en la vida:

Edad Sí No NS/NC
18-29 798,2 2.694,0 24,3
30-39 941,8 2.513,9 37,3
40-49 947,8 1.967,3 43,2
Total 2687,8 7.175,20 104,8

Echad cuentas: 22%, 26%, 32% y 26%
Respectivamente, una quinta parte, una cuarta parte, un tercio y una cuarta parte.

A mí no me parece que el artículo generalice. Si algo tiene que ofenderos es que muchos (una cuarta parte) de nuestros congéneres sean así, por mucho que nos duela.

Guti dijo...

Mirad, da igual que os pongáis patas arriba o patas abajo. Las mujeres no sirven, ni servirán nunca, para dirigir un quirófano.

¿Escandalizados?

Pues no saber dirigir un quirófano es bastante menos grave que pensar que es obligatorio ir de putas. Y reconozco no tener datos, pero me atrevo a pensar que no una de cada cuatro, sino (siendo conservador) más del 95% de las mujeres españolas no estarían capacitadas para ponerse ahora mismo a dirigir un quirófano, y que es muy improbable que ese porcentaje baje nunca (salvo que los estudios de medicina se masifiquen un tanto). Yo tengo estudios de tercer ciclo, y apenas sé moverme por un hospital (y eso preguntando). Así que, Ismael, mi afirmación del primer párrafo es, objetivamente, quizás un 70% más admisible que la de Gemma. ¿Es así? Ah, Amparo, como soy doctor también he hecho en el pasado algunos estudios perfectamente documentados, así que tengo carta blanca y no meto la pata nunca, ni siquiera cuando me expreso o me cabreo; es el principio de autoridad. ¿Cierto?

Yo entiendo las medidas de discriminación positiva y de hecho apoyo muchas de ellas, pero quiero que me aclaréis si hacer afirmaciones objetivamente sexistas, insultantes, y que atentan contra la dignidad de todo un sexo también está cubierto (¡paradójicamente!) por la discriminación positiva. Y si la respuesta es sí, entonces pido disculpas y me fustigo por mi primer párrafo, y a la vez felicito a Gemma por ser el justo azote de los machos falaces.

Pero si esta es vuestra forma de avanzar hacia un mundo en el que el sexo de una persona no importe,

1) me tenéis radicalmente en contra, porque creo que todos los seres humanos merecen el mismo respeto en su naturaleza, y

2) deberíais revisar vuestras creencias, que son profundamente sexistas, y también paternalistas con las mujeres, a las que creéis que hay que tolerar una especie de desahogos en los que insultan y generalizan contra terceros mientras defienden precisamente que no se las insulte ni se generalice sobre ellas.

No os extrañe que algunos rehúyan el término "feminista", si el feminismo es esto. Sería mucho más fácil que Gemma dijera "La he cagado con esa frase y no es lo que quería decir, pido perdón a los hombres jóvenes del siglo XXI", y todos tan contentos y el artículo a salvo.

Anónimo dijo...

siempre me llama la atención cuando los hombres se indignan así cuando se comenta que "hay algunos hombres que hacen tal y tal cosa machista"

te indignas cuando oyed que hay un porcentage de blancos (asumo que lo eres) que son racistas?

Gemma no ha dicho: todos los hombres son unos puteros, cortémosles la p***... lee bien

pero claro, luego con tu argumento (que aun no entiendo porque viene al caso) sobre que las mujeres no pueden dirigir quirófanos (wtf?), te retratas: quizás no estarás en el porcentaje de los puteros, pero claramente siéntete incluido cuando Gemma escriba "un % de hombres siguen siendo unos cerdos machistas"

Julio dijo...

Ismael... el problema es que se utiliza una estadística para acabar metiéndonos a todos en el mismo saco.

Primero se dice que un cuarto de los hombres son puteros (que yo entiendo como "habituales"... luego comentas que la pregunta original era "si alguna vez"). Luego se dice que probablemente ese valor es menor que la realidad: ¿ y por qué? De hecho podría ser a la inversa: bien es sabido lo gallos que son algunos hombres, que alardean de cosas que no han hecho. Poco a poco va engordando el discurso y finalmente se inventa cosas como que los hombres de hoy en día consideran casi obligado ir de putas. ¡Venga ya!

Por las mismas, yo puedo empezar con una encuesta que me dice que 1 de cada 4 mujeres se viste provocatívamente, y poco a poco ir adaptándo la dialéctica, para acabar diciendo idioteces tipo "son todas unas calientabragetas".

El problema es que la autora aprovecha un tema grave para lanzar un ataque mordaz contra los hombres en general. Si hay que echar la culpa, que defina muy bien el grupo a apuntar. Si no, que evite generalizaciones.

Mou-te per la igualtat, és de justícia. dijo...

Gemma, enhorabuena por el artículo, no podemos estar más de acuerdo con él.
El problema de base es la desigualdad de género, la pobreza y el abuso de poder que las famosas imágenes han sacado a la luz. Hoy la prensa amanece con el anuncio del despliegue policial a la caza de las mujeres que ejercen la prostitución el en Raval, como si esa fuera la solución al problema.
Seguramente hoy tod@s nos escandalizaríamos si se legalizase la esclavitud abolida en España en 1837, lo que no entendemos es como tan poca gente entiende que la prostitución constituye una forma más de esclavitud.
Sería muy interesante que nuestros dirigentes estudiaran la solución sueca a este asunto; Suecia aprobó una ley sobre la violencia contra las mujeres en 1999 que penaliza la compra de servicios sexuales y despenaliza la venta de dichos servicios. En su día el gobierno sueco dijo textualmente: “En Suecia la prostitución es considerada como un aspecto de la violencia masculina contra mujeres, niñas y niños. Es reconocida oficialmente como una forma de explotación de mujeres, niñas y niños, y constituye un problema social significativo... la igualdad de género continuará siendo inalcanzable mientras los hombres compren, vendan y exploten a mujeres, niñas y niños prostituyéndoles".

Guti dijo...

Anónimo: te perdono que me llames cerdo machista porque se debe simplemente a que no has entendido ni papa de lo que he escrito; seguramente lo has leído muy por encima, con prisa y dando por ciertos tus prejuicios. Hazme el favor de leerlo despacio otra vez.

Y Gemma no ha dicho "un porcentaje de hombres jóvenes" ni "algunos hombres jóvenes", sino "los hombres jóvenes".

Respecto al problema de la prostitución me parece un tema de debate fascinante, pero no sé si Gemma, o los demás asistentes, queréis que se discuta aquí y ahora. No quisiera aburrir a nadie.

Anónimo dijo...

Señora Lienas, parece que su artículo ha levantado ampollas en la conciencia homofoba de algunos de nuestros talentos del siglo XXI. Ya sabe, machitos que creen saberlo todo y son más proclieves al "prostuitear" que los de la vieja guardia, vergonzoso, ellos que están más formados y sin embargo son más "consumidores" eso si, la necesidad es lo primero,en fin. No obstante usted que es una señora biemn puesta intelectualment siga dandoles caña. Un caballero cuyo nombre mejor no mencionar, estoy con usted.

Anónimo dijo...

Creo que te equivoca, Anónimo, la frasecita del quirófano no es de cerdo machista, es de psicópata.
Un elemento capaz de pensar esto y no ser capaz de procesarlo, es un candidato a pedir ayuda psiquiátrica.
Por suerte hay mujeres y hombres que pueden convivir, discutir y, no perder la razón a pesar de pensar de diferente manera.
Por desgracia existen personajes enfermos, misógenos y, que encima se creen poseedores de la verdad absoluta. Que pena.

Guti dijo...

Ay, madre. Qué mal me explico.

La frase del quirófano es un contraejemplo; NO REFLEJA MI OPINIÓN. He dicho que un porcentaje de mujeres son así y asá, y entonces he puesto una generalización escrita con un poco de mala baba ("da igual que os pongáis p'arriba o p'abajo..."). Pretendí ilustrar que Gemma ha hecho eso mismo, pero con menos fundamento aún. Según ella, uno de cada cuatro hombres ha ido al menos una vez en su vida de putas, y entonces se cree con licencia para decir que todos los jóvenes del siglo XXI creen obligatorio ir de putas. Si esta forma de razonar fuera válida, la de las directoras de quirófano lo sería también (que no lo es). Lamento mi torpeza al expresarlo.

Y ahora, como ya estoy catalogado de putero, psicópata, cerdo machista, enfermo y misógino (¡y eso por parte de gente que habla de convivir y de discutir sin perder los papeles!) y casi no puedo ir a peor, voy a ir al fondo del asunto: creo que NADIE tiene derecho a decir a una mujer lo que debe hacer con su cuerpo. Creo que un obispo no es quién para meterse en el útero de una mujer, ni una feminista militante es quién para meterse en una vagina que no sea la suya. Creo que una mujer es totalmente soberana respecto a su cuerpo. Y si quiere venderlo (EVIDENTEMENTE, suponiendo que no esté sujeta a ningún tipo de coacción y su decisión sea libre) yo no voy a lapidarla ni a decir que ha perdido su dignidad. Para mí en principio una prostituta no es menos digna que Naomi Campbell, que vende su cuerpo, o Cristiano Ronaldo, que vende su cuerpo, o alguien que se dedica a asear a ancianos, que vende parte de su intimidad. Me parecen más indignos los periodistas que venden su alma, o los hijos de puta que *obligan* a terceros a venderse de la manera que sea (esos sí son indignos).

Por la parte de los "puteros": si una persona (HOMBRE O MUJER) siente una apetencia sexual, y por las razones que sea no es capaz de satisfacerla gratis o no tiene tiempo para buscar la forma, y está dispuesta a pagar por ello, y hay personas que pueden Y QUIEREN satisfacer esa necesidad a cambio de dinero, ese cliente no hace absolutamente nada malo. Ni un obispo, ni una feminista, tiene derecho a meterse en la actividad sexual y privada de dos personas que sean ADULTAS y LIBRES.

Creo que yo sería incapaz de dedicarme a la prostitución, y de subirme a un andamio, y de curtir pieles, y de picar carbón en la mina, y no querría de ninguna manera que un hijo mío lo hiciera. Pero eso no me da derecho a juzgar ni a quienes lo hacen ni a quienes compran carbón. Aunque sean hombres.

El secuestro, la extorsión, la tortura, el sadismo, el abuso, por supuesto que no los tolero bajo ningún punto de vista, y es cierto que por desgracia todo eso ocurre en un alarmante, abrumador porcentaje de casos de prostitución. Y contra eso es contra lo que hay que luchar. Cómo hacerlo es otra cuestión... Con insultos a diestro y siniestro, o con dobles raseros, o tolerando que una persona insulte gratuitamente siempre y cuando sea mujer y feminista y los insultados sean hombres, seguro que no.