jueves, 12 de junio de 2008

Una no son todas


(En català)

El 6 de junio del 2008, Alvaro Marchesi publicaba en El País un artículo que empezaba de este modo: “Desde hace varias décadas, los psicólogos cognitivos han estudiado el razonamiento humano y han encontrado determinados errores en los que caen, sin darse cuenta, un significativo número de personas. En algunos casos, en el origen de estos sesgos operan factores ideológicos; en otros son de tipo afectivo y en el resto, simplemente se produce un razonamiento que se salta la secuencia lógica esperada. Uno de los experimentos reportados para comprobar estos sesgos se refiera a la inferencia general desde los casos particulares: si hay un fumador empedernido, por ejemplo, que vive hasta los 90 años, la conclusión "lógica" es poner en cuestión la afirmación de que el tabaco es dañino para la salud. Cuando se formulan relaciones entre determinadas variables comprobadas de forma empírica, no es extraño que algunos interlocutores las pongan en duda y ejemplifiquen su oposición con algún caso concreto conocido.” (Ver artículo completo en La vida y MMCC El acceso a la educación, clave de la igualdad).

Si me interesó ese artículo es porque, efectivamente, ese sesgo de razonamiento se da muy a menudo en las cuestiones referidas a las mujeres.

Algunos ejemplos.

1. El lunes 9 de junio en una tertulia radiofónica cito las diferencias salariales entre hombres y mujeres. Huelga decir que es un dato de sobras conocido puesto que los estudios realizados por el Instituto Nacional de Estadística o los del Centro de Investigaciones Sociológicas o el Instituto de la Mujer una y otra vez siguen mostrando esa desviación salarial entre unos y otras. Un oyente manda un mensaje a la radio: “Basta ya de mentiras; en mi empresa todos cobramos igual.”

2. Un amigo me comenta la situación tan injusta para cierto hombre que no ha recibido un determinado galardón. Me dice: “Si hubiera sido mujer, se lo hubieran otorgado, no te quepa duda”. Me entretengo en contar a los galardonados: 15 hombres y 8 mujeres. Queda demostrado que siendo hombre tenía el doble de posibilidades que siendo mujer. Y, sin embargo, sólo por el hecho de que ahora ya hay mujeres en la vida pública parece que sólo hay mujeres.

3. Una mujer me dice que, puesto que ella ha llegado a un determinado puesto laboral con un determinado salario, todas pueden conseguirlo. Y sigue: que las mujeres están empoderadas y para muestra, Merkel. Y yo miro y remiro, busco y rebusco en los periódicos y en los estudios, y más me parecen la excepción que confirma la norma que la norma en sí misma.

3 comentarios:

Amparo dijo...

Me parece lógicos los comentarios que expones. A lo largo de la Historia, los cambios han escocido. La revolución de género que estamos viviendo no es que escueza, es que a muchos y a muchas les da miedito. A pesar de todo, pienso que las personas que apoyan los derechos de la mujer son muchas más, en número y en inteligencia.

I ara les dones opinen dijo...

Hoy más que nunca es necesario estar en primera línea defendiendo los derechos de la mujer, porque aunque a veces las más jóvenes pensemos que lo de la igualdad está superado, la realidad y la experiencia en el mundo laboral, tanto en la privada como en la pública, nos demuestra lo contrario. Igual que hay una desaceleración en lo económico, también parece que estamos bajando la guardia y si no que se miren las estadísticas. Nunca antes estuvimos más formadas y con mayores ciptas de progreso en este país y sin embargo los datos refeljan un retroceso.Por eso es importante que fenministas como tú sigáis in sistiendo en estos temas.
Gemma Les dones Compromeses estem amb tu!! hem de continuar treballant.
salutacions

Anónimo dijo...

Los hombres cuando se sienten desubicados a veces dicen auténticas tonterías. Deberían ser más aliados que detractores.
Gemma tú sigues así que hay mucho por hacer.
Lola, la que te sigui leyendo